España contra España

Nos tenemos que vigilar a nosotros mismos”. En la amalgama de frases vacías que cada día, prácticamente por obligación (si te hacen decenas de entrevistas diarias, al final, automatizas respuestas) deben decir todos los jugadores de baloncesto, siempre hay alguna con sentido, con contenido, alguna que vale la pena. Ayer el capitán de la selección española, Juan Carlos Navarro, dejó una buena oración. Con ella remarcó una sensación que puede tener cualquiera que haya visto todo el recorrido de La Roja de baloncesto en los últimos años y que es la clave del Mundobasket de Turquía: España sólo depende de ella misma. Por calidad, por talento, si juega como la hemos visto jugar en incontables ocasiones, el equipo que dirige Sergio Scariolo puede no sólo ganar si no pasar por encima de cualquier otro conjunto (USA incluido) pero, antes necesita hacer tres cosas:

Superar las bajas. No sólo porque Pau Gasol no esté. Está claro que la ausencia de la aportación ofensiva y los centímetros del de Sant Boi es una gran barrera a saltar pero, creo, será más complicado adaptar la presencia de Fran Vázquez para que el gallego muestre todos sus recursos y, sobre todo, superar el adiós en el último cuarto del último partido de la gira de José Manuel Calderón. Su baja, pese a que en la preparación no se le vio fino, es un gran contratiempo, sobre todo, porque requiere cambios en la rotación. Sergio Llull lo dice hoy en su diario en nuestra edición en papel: sabe que tendrá que echar una mano en el puesto de ‘1’. San Emeterio, pues, deberá dar más de sí como escolta.

Recuperar la forma. Raúl López, claro está, tendrá que demostrar desde el sábado (contra Francia, a las ocho, en la Sexta) que era el mejor sustituto de Calderón posible pero no sólo él requiere de lograr rápido esa confianza en competición. Rudy Fernández, pieza clave en el equipo, debe olvidar sus problemas en la NBA, los rumores de traspaso que se ciernen sobre su persona, y volver a ser aquel jugador completo, imprevisible, capaz de armar rapidísimamente un triple o de penetrar con fuerza (que se lo digan a Howard) que enamoró a todo el Mundo primero en la Penya de la doble R (junto a Ricky) y luego en los JJOO de Pekín 2008. Hay quien dice que jugar de ‘3’ no le beneficia. Yo no lo creo. Él es capaz de jugar donde quiera.

Ser ella misma. Como ya pasó en el Eurobasket de Polonia de 2009, la selección se ha visto durante la gira muy encorsetada en los sistemas del míster, Sergio Scariolo. Los minutos de ‘santa locura’ vividos otrora con una defensa muy presionante y un gran juego al contraataque se han visto poco. Demasiadas jugadas, demasiadas instrucciones, muchos líos en ataque. El año pasado fue un grito unánime: si en tu equipo tienes a Ricky Rubio, Juan Carlos Navarro o Rudy Fernández, todos puro talento, no necesitas basket-control sino sólo buenas y contundentes indicaciones y mucha motivación. Scariolo puede ofrecer mucho si no quiere serlo todo. La adaptación del equipo al entrenador y, sobre todo, del entrenador al equipo que se vio en Katowice debe regresar.

Y, además, una última: recuperar la suerte del campeón. La lesión de Calderón da mala espina. La selección española siempre ha tenido la suerte de cara, una suerte que claramente se merecía pero que fue clave para que aquel tiro de Andrés Nocioni en las semifinales del Mundobasket de Japón 2006 desde la esquina no entrara. Hay que recuperar esa fortuna, una fortuna que, ya se sabe, siempre se debe buscar.

Con ello, llegará el oro. Seguro.



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jsanchez

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08 2010

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