Archivos en ‘Sergio Scariolo’.

Scariolo dimisión

El presidente de la Federación Española de Baloncesto, José Luis Sáez, dijo ayer que estaba “orgulloso del trabajo del cuerpo técnico” y dejó entrever que el seleccionador Sergio Scariolo continuaría al mando hasta el final del ciclo, es decir, hasta los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Si finalmente es así (que está por ver) para mí sería un error. Ayer el italiano fue el principal culpable de la derrota, como fue, el año pasado, en el Eurobasket de Polonia el mayor impedimento que tuvo que superar la selección española para lograr el oro. Los errores del ex de Unicaja y Real Madrid son muchos pero los intentaré resumir.

Un seleccionador que no selecciona. Podemos obviar que escoja a jugadores que tiene en su equipo, el Khimki ruso, y que luego los utilice raramente y más bien lo justo (sí en Polonia dio cierto resultado) o incluso podemos olvidar que incluya en la gira a jugadores que, de verdad, luego no seleccionara. Pero es inadmisible que el año pasado lleve a un jugador joven, Víctor Claver, y no le haga jugar y que este año cometa el mismo error no sólo con el valenciano sino también con Fernando San Emeterio. Si no cuentan con tu confianza no les lleves.

Un seleccionador que no controla los cambios. En Polonia fue un despropósito y aquí en Turquía había planeado cambios. El año pasado, Scariolo no acertó en encontrar su ‘cinco’ titular y eso descentró a muchos titulares. Este año, lo contrario. Se ha pasado de frenada poniendo en pista o los ‘primeros espadas’ o la ‘segunda unidad’ siempre en los mismos minutos, haciendo los cambios con el piloto automático, como un juego de simulación. Que coloque a Sergio Llull casi 15 minutos de base, una posición en la que no había intervenido ni en la fase de preparación ni en la fase de grupos (y jugamos contra Líbano y Canadá, recuerdo), fue muy positivo en defensa porque el mahonés secó durante muchos minutos a Milos Teodosic pero provocó una falta de dirección evidente en ataque. Cada uno hizo la guerra por su cuenta al ver que algo no funcioanba.

Un seleccionador que no motiva. Sergio Scariolo no sabe motivar a los hombres de esta selección. Es un hombre tremendamente elocuente, buen orador ante la prensa pero siempre muestra poco contenido en sus mensajes. Y el equipo, que, tras un problema, tiene escasos días para volver al buen camino, necesita a otro tipo de persona. Una persona más sencilla, más ‘de la calle’, que les baje durante unos instantes de la nube en la que algunos deambulan últimamente (lo de Ricky Rubio es evidente) y no sólo les haga estar concentrados y unidos, cosa que hacen solos, si no que les obligue a estar ‘enchufados’.

Un seleccionador que erra en la pizarra. El fuerte del míster italiano normalmente ha sido la pizarra. Su famoso instrumento del que otrora sacaba buen e incluso notable rendimiento. En estos días se ha mostrado negado totalmente en el aspecto táctico. Ejemplos, muchos. No ordenar presión a toda la pista (la arma de este equipo en muchas ocasiones) cuando había tremendos problemas para mantener la intensidad defensiva, no mandar surtir de bolas a Marc Gasol cuando éste se estaba demostrando más dominador que los pívots serbios (más móviles pero menos fuertes) y, sobre todo, establecer una zona 2:3 demencial. Ante un equipo con un 54% de porcentaje es de más allá de los 6,25 metros, blindarle la posibilidad de seguir lanzando con facilidad desde el triple es un error de mal míster de cadetes.

Un seleccionador que no ve que hacer en el último minuto. Todo el mundo lo vio en el amistoso contra Estados Unidos en la Caja Mágica pero aquello era un amistoso. Ningún problema. Ayer quedó más patente. El empate en el marcador y los 25 segundos que reflejaba el mismo lo dejaban claro. Había que hacer faltar y entrar en ese ‘toma y daca’ de tiros libres. De lo contrario, Serbia hacia el último tiro sin ninguna presión, sabiéndose ya con la prórroga asegurada. Milos Teodosic anotó un triplazo, es cierto, pero es Milos Teodosic, un serbio, joven, con talento, ambición, ganas de revancha y, además, sin ningún peso sobre sus hombres. Se podía esperar lo que pasó. Luego, en rueda de prensa, dijo que si hubiera recibido el pívot Nedad Krstic le hubiera hecho falta. Ilógico. Aún me ronda por la cabeza la imagen de Juan Carlos Navarro, el mejor tirador de la historia de España sacando de banda cuando faltaban tres segundos y la selección perdía de 3.

Un seleccionador de no dimite. Cuando has llevado a un equipo con talento a la ruina, cuando caes en cuartos con una selección que pasaba a semifinales desde el 2005, lo único que puedes hacer es dimitir. Veremos si lo hace al acabar el campeonato pero ayer tenía toda la pinta que ni se le pasaba por la cabeza.

En definitiva, tras haber pasado una noche y una mañana reflexionando, me reafirmo en lo que pensaba al acabar el partido. Con este entrenador, el ciclo está acabado. España llegará a Londres con un equipo flojo, sin confianza y, posiblemente, con algunas bajas porque a nadie le gusta tener que sortear las presiones de tu equipo para ir a jugar con la selección y irremediablemente perder. Con otro míster, veremos. En los próximos Juegos Olímpicos aún puede haber gloria. Los ‘juniors de oro’ tendrán aún 32 años y los jóvenes como Rudy, Marc Gasol y Sergio Llull serán más grandes de lo que ya son. Confío en ellos totalmente. En Sergio Scariolo no.

12 tíos hundidos

Ayer pasaron muchas cosas. Cosas cómo perder de 3 después de tener una renta de 18 puntos ante un equipo inferior, Lituania. Cosas inexplicables. Cosas muy extrañas que, en un par de minutos, intentaré esclarecer.

Como hemos hecho estos días analizando el tropiezo contra Francia se pueden encontrar porqués baloncestísticos. La pérdida de la intensidad defensiva, la falta primorosa de rebote, el escaso atino en el tiro exterior, la carencia de aportación anotadora de los suplentes, la necesidad imperiosa de un referente claro paro los ataques más peliagudos, los errores clamorosos del entrenador al tomar ciertas decisiones… y así, alguna que otra razón más.

Pero la verdad, a escasos 4 metros del parqué del Halkapinar Arena de Izmir ayer al acabar el encuentro sólo veía una causa: cuando las cosas se torcieron, en la pista había 12 tíos hundidos, amargados, en clara dirección hacia la derrota.. Campeones del Mundo, de Europa, subcampeones olímpicos, campeones de la Euroliga, de la ACB, de la Copa del Rey. Triunfadores al fin y al cabo. Todos derrumbados por factores que les deben haber pasado decenas, centenares, miles, millones de veces a lo largo de su carrera: la pelota no entraba en el cesto, el rival se crecía, su afición empujaba… ¿Porqué esa actitud? La falta de los líderes, en anotación pero también en carácter, Pau Gasol y José Manuel Calderón, una gira por España que no sirve para preparar esos ‘malos’ momentos y un entrenador que, en muchos momentos, se ha revelado como un genio en lo táctico pero que el año pasado ya demostró que no conecta con este grupo y que no es capaz él sólo de agitarlo y hacerlo reaccionar cuando todo se tuerce.

P.D: Ayer, quizá por primera vez en mi vida eché de menos los gritos de Paco Olmos.

01

09 2010

España contra España

Nos tenemos que vigilar a nosotros mismos”. En la amalgama de frases vacías que cada día, prácticamente por obligación (si te hacen decenas de entrevistas diarias, al final, automatizas respuestas) deben decir todos los jugadores de baloncesto, siempre hay alguna con sentido, con contenido, alguna que vale la pena. Ayer el capitán de la selección española, Juan Carlos Navarro, dejó una buena oración. Con ella remarcó una sensación que puede tener cualquiera que haya visto todo el recorrido de La Roja de baloncesto en los últimos años y que es la clave del Mundobasket de Turquía: España sólo depende de ella misma. Por calidad, por talento, si juega como la hemos visto jugar en incontables ocasiones, el equipo que dirige Sergio Scariolo puede no sólo ganar si no pasar por encima de cualquier otro conjunto (USA incluido) pero, antes necesita hacer tres cosas:

Superar las bajas. No sólo porque Pau Gasol no esté. Está claro que la ausencia de la aportación ofensiva y los centímetros del de Sant Boi es una gran barrera a saltar pero, creo, será más complicado adaptar la presencia de Fran Vázquez para que el gallego muestre todos sus recursos y, sobre todo, superar el adiós en el último cuarto del último partido de la gira de José Manuel Calderón. Su baja, pese a que en la preparación no se le vio fino, es un gran contratiempo, sobre todo, porque requiere cambios en la rotación. Sergio Llull lo dice hoy en su diario en nuestra edición en papel: sabe que tendrá que echar una mano en el puesto de ‘1’. San Emeterio, pues, deberá dar más de sí como escolta.

Recuperar la forma. Raúl López, claro está, tendrá que demostrar desde el sábado (contra Francia, a las ocho, en la Sexta) que era el mejor sustituto de Calderón posible pero no sólo él requiere de lograr rápido esa confianza en competición. Rudy Fernández, pieza clave en el equipo, debe olvidar sus problemas en la NBA, los rumores de traspaso que se ciernen sobre su persona, y volver a ser aquel jugador completo, imprevisible, capaz de armar rapidísimamente un triple o de penetrar con fuerza (que se lo digan a Howard) que enamoró a todo el Mundo primero en la Penya de la doble R (junto a Ricky) y luego en los JJOO de Pekín 2008. Hay quien dice que jugar de ‘3’ no le beneficia. Yo no lo creo. Él es capaz de jugar donde quiera.

Ser ella misma. Como ya pasó en el Eurobasket de Polonia de 2009, la selección se ha visto durante la gira muy encorsetada en los sistemas del míster, Sergio Scariolo. Los minutos de ‘santa locura’ vividos otrora con una defensa muy presionante y un gran juego al contraataque se han visto poco. Demasiadas jugadas, demasiadas instrucciones, muchos líos en ataque. El año pasado fue un grito unánime: si en tu equipo tienes a Ricky Rubio, Juan Carlos Navarro o Rudy Fernández, todos puro talento, no necesitas basket-control sino sólo buenas y contundentes indicaciones y mucha motivación. Scariolo puede ofrecer mucho si no quiere serlo todo. La adaptación del equipo al entrenador y, sobre todo, del entrenador al equipo que se vio en Katowice debe regresar.

Y, además, una última: recuperar la suerte del campeón. La lesión de Calderón da mala espina. La selección española siempre ha tenido la suerte de cara, una suerte que claramente se merecía pero que fue clave para que aquel tiro de Andrés Nocioni en las semifinales del Mundobasket de Japón 2006 desde la esquina no entrara. Hay que recuperar esa fortuna, una fortuna que, ya se sabe, siempre se debe buscar.

Con ello, llegará el oro. Seguro.